El gato de bengala es de tamaño mediano y tiene una cabeza más larga que ancha. Sus ojos son de color amarillo y su cuerpo equilibrado.
La característica principal de esta raza es su pelaje con grandes manchas que recuerdan a las de los felinos salvajes.
Su carácter es activo y afectuoso y muy independiente. Es un gato muy curioso y necesitan espacios más amplios que gatos de otras razas.
Los huesos del Bengalí son pesados. Son musculosos y su estructura es muy robusta. Es un gato de gran tamaño, con unas dimensiones de hasta ocho o nueve kilos en los machos, mientras que las hembras sólo alcanzan los tres kilos y medio. La cola de este felino es gruesa y de tamaño medio con cuartos traseros más elevados. La cabeza es ancha, redondeada y levemente acuñada y las mandíbulas son fuertes y anchas. La nariz ancha y larga y de piel color teja, perfilada con una delgada línea negra. Las orejas pequeñas, como las del leopardo asiático, ya que se busca fiereza en su aspecto. El bengalí tiene unos ojos dignos de mencionar: su color es amarillo verdoso y su forma es almendrada. El manto y el pelo del bengalí son los motivos de la creación de esta raza. Su pelo se aplasta sobre el cuerpo y es corto, suave y espeso, a la vez que delicado. Como consejo, es recomendable pasarle un paño por el manto para que el pelo no se quede apelmazado.


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